DIE ABWESENDEN

The Absentees is a series of 5 photograph-collages of architectural spaces in Berlin. Each photograph is associated with a fictional short story.
The characters in the stories are confronted in different situations with death. The Absentees are beings in different states of disappearance,
transiting between the sphere of the living and the sphere of the dead.

Berlin 2008-2010

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Stelenfeld [esp]

A media noche han desaparecido los últimos turistas y ya no quedan adolescentes flirteando por los corredores. Cuando todo esté en calma puedo empezar a contar las memorias robadas durante la jornada. Ya sólo quedan el vigilante nocturno y los 41 árboles. Y en cuanto a presencias artificiales, está como siempre el impertérrito cíclope observándolo todo con su ojo acristalado.

En cuanto a mí, no sé exactamente cómo podría definirme. Quizás ustedes han oído hablar de Asterión*. Sí, el hombre-toro traicionado y asesinado por Teseo. Entonces conocen a uno de mis antepasados más famosos. No, no, no. Yo no soy un mito, soy real. Tan real como Asterión y como este laberinto de bloques de cemento que me cobija y me protege. Yo no me parezco en nada a ese toro viejo e ingenuo que se volvió loco a causa de la soledad. Yo me divierto infinitamente con los turistas saltando de bloque en bloque para salir retratado en sus fotografías. Con quienes mejor lo paso es con los grupos conducidos por un guía. Se sientan a charlar conmigo y mantenemos largas conversaciones sobre esto y aquello, discutimos sobre el pasado, y con algunos llegamos a profundas reflexiones sobre lo ocurrido aquí y allá.

Lo más divertido es cuando compruebo que al salir de mi laberinto ya no recuerdan nada más que sus problemas cotidianos y banales. Ni siquiera se acuerdan que acaban de encontrarse conmigo porque les he robado la memoria y ya no recordarán nunca más el significado de la historia. Pero a cambio se llevan un bonito recuerdo de la visita y un montón de fotos en las que salgo retratado.

Nunca ningún antepasado mío hubiera soñado con un lugar tan idóneo para robar memorias. Teniendo en cuenta que tengo parientes que han morado en alguno de los monumentos más nombrados y fotografiados. Por poner sólo un par de ejemplos: mi tío abuelo robó memorias durante siglos a los que pasaban por la muralla china. Y mi prima segunda es una de las más envidiadas por que poseía la colección de memorias de las más ilustres cabezas de la Universidad de Cambridge.

Pero prosigamos con mi presentación. El de la foto soy yo. ¿No les parezco mucho más simpático que Asterión? Como iba diciendo, todos los que entran al monumento me saludan de inmediato y fácilmente entablamos conversación. Vengan de donde vengan, hablen el idioma que hablen y tengan la edad que tengan.

En realidad el minotauro es uno de nuestros antepasados más repudiado porque se dejó atrapar por la historia y será siempre recordado. La vanidad fue su más grave error cuando aceptó vivir en el laberinto que le construyeron especialmente para él. Se dejó seducir por la atención de los reyes, en vez de buscar por sí mismo un monumento donde morar. Una vez dentro la soledad le hizo perder la memoria y finalmente Teseo lo eliminó para pasar a la historia falseando los datos. El minotauro es el referente sobre lo que no debemos hacer los ladrones de memorias.

En Berlín somos una gran familia. Pero nos vemos poco. Hay mucho que hacer. En esta ciudad hay una cantidad enorme de monumentos, placas memoriales, estatuas, edificios y diversos lugares históricos. Aunque no nos vemos mucho tengo abundantes noticias de mi familia por lo que me cuentan los turistas que vienen aquí. Hoy he sabido que mi hermano mayor sigue tan eficiente como siempre porque un grupo de Munich me comenta lo bien que se come en el restaurante del Reichstag. También me enteré que mi abuelo sigue empeñado en ser el jardinero del cementerio judío porque una pareja de finlandeses se maravillaba de las magníficas plantas y flores que hay allí. Uno de mis primos está en Checkpoint Charlie, el antiguo paso fronterizo del muro, al que ha conseguido transformarlo en un divertido circo callejero y muchos llegan aquí disfrazados con algún atuendo soviético.

Quien no lo tiene nada fácil para robar memorias es mi hermano pequeño, porque no consigue evitar que cada turista vaya preguntando a los transeúntes dónde estaba situado el Muro. Eso le complica enormemente el trabajo de robar el recuerdo del muro desaparecido. Aunque últimamente las autoridades de la ciudad están facilitándole mucho el trabajo porque han reconstruido el East Side Gallery. De este modo es mucho más fácil birlarle la memoria a los turistas mientras hacen fotos a los graffitis repintados.
Yo debo seguir con el recuento de memorias que he recolectado. Hoy ha sido un día memorable y tengo mucho trabajo. Cuando vengan a Berlín recuerden venir a visitarme.

 


[* La casa de Asterión es un cuento de Jorge Luis Borges en el que narra la historia del minotauro como víctima de Teseo, quien creía su salvador liberándolo de su soledad en el laberinto]

 

Stelenfeld [deu]

Um Mitternacht sind die letzten Touristen verschwunden und es finden sich auch keine flirtenden Jugendlichen mehr in den Gängen. Wenn alles still ist kann ich damit anfangen die während des Tages gestohlenen Erinnerungen zu zählen. Es bleiben nur noch der Nachtwächter und die 41 Bäume. Und was künstliche Wesen angeht, da ist wie immer der furchtlose Zyklop, mit seinem kristallenen Auge.

Was mich betrifft, ich weiß nicht genau wie ich mich definieren könnte. Vielleicht haben sie schon einmal von Asterion* gehört: Ja, der Stier-Mann der von Theseus verraten und getötet wurde. Dann kennen sie einen meiner berühmtesten Vorfahren. Nein, nein, nein. Ich bin kein Mythos, ich bin real. Ebenso real wie Asterion und wie dieses Labyrinth aus Zementblöcken das mich beherbergt und schützt. Ich sehe diesem alten, leichtgläubigen Stier, der vor Einsamkeit verrückt wurde, überhaupt nicht ähnlich. Ich amüsiere mich unendlich mit den Touristen, springe von Block zu Block , um auf ihren Fotografien zu erscheinen. Am meisten Spaß habe ich mit den Gruppen die mit einem Touristenführer unterwegs sind. Sie setzten sich, um mit mir zu reden und wir haben lange Unterhaltungen über dies und jenes, wir diskutieren über die Vergangenheit und mit einigen stelle ich tiefgreifende Überlegungen über das hier und dort geschehene an.

Am lustigsten ist wenn ich feststelle, dass sie sich schon beim Verlassen meines Labyrinths nur noch an ihre alltäglichen und banalen Probleme erinnern. Sie erinnern sich nicht einmal mehr daran mich eben gerade getroffen zu haben, denn ich habe ihnen ihr Gedächtnis gestohlen und sie werden nie wieder die Bedeutung der Geschichte erkennen. Anstelle jedoch nehmen sie eine schöne Erinnerung an ihren Besuch und einen Haufen Fotografien mit meinem Porträt darauf mit.

Keiner meiner Vorfahren hätte sich jemals einen idealeren Ort zum stehlen von Gedächtnissen träumen lassen. Man bedenke, dass ich Verwandte habe die in den berühmtesten und immerzu fotografierten Denkmälern gewohnt haben. Um nur ein Beispiel zu nennen: mein Onkel großväterlicherseits stahl während Jahrhunderten den Reisenden die die chinesische Mauer passierten ihre Gedächtnisse. Und meine Cousine zweiten Grades ist eine der am meisten beneideten, denn sie besitzt sie eine Sammlung von Erinnerungen der bekanntesten Köpfe der Cambridge University.

Aber fahre ich damit fort mich vorzustellen. Der auf dem Foto bin ich. Finden Sie nicht, ich sehe viel sympathischer aus als Asterion? Wie ich schon sagte, alle die das das Denkmal betreten grüßen mich sofort und wir beginnen gleich eine Unterhaltung. Ganz gleich woher sie auch kom- men, welche Sprache sie sprechen und wie alt sie sein mögen.

In Wirklichkeit ist der Minotaurus einer unserer verpöntesten Vorfahren, ließ er sich doch von der Geschichte einfangen und man wird ihn immer erinnern. Die Eitelkeit war sein größter Fehler, als er sich damit einverstanden erklärte im eigens für ihn gebauten Labyrinth zu leben. Er ließ sich durch die Aufmerksamkeit der Herrschenden verführen, anstatt sich selbst ein Denkmal zum wohnen zu suchen. Einmal im Labyrinth, ließ ihn die Einsamkeit sein Gedächtnis verlieren und schließlich beseitigte ihn Theseus, um so mit gefälschten Daten in die Geschichte einzugehen. Der Minotaurus ist ein Beispiel dafür, was wir Erinnerungsdiebe nicht tun sollten.

In Berlin sind wir eine große Nachkommenschaft. Aber wir sehen uns selten. Es gibt viel zu tun. In dieser Stadt gibt es eine enorme Anzahl an Denkmälern, Erinnerungsplaketten, Statuen, Gebäuden und unterschiedlichste historische Orte. Obwohl wir uns nicht häufig sehen, erhalte ich reichlich Nachricht von meiner Familie durch die Touristen die hierher kommen. Heute habe ich erfahren, dass mein großer Bruder noch genauso effizient ist wie immer, denn eine Gruppe aus München erzählte mir wie gut es sich im Restaurant des Reichstags speist. Auch wurde ich darüber unterrichtet, dass mein Großvater weiterhin als Gärtner auf dem jüdischen Friedhof verpflichtet ist, da ein finnisches Pärchen laut über die wundervollen Pflanzen und Blumen dort staunte. Einer meiner Cousins ist am Checkpoint Charlie, dem ehemaligen Grenzübergang, den er in einen unterhaltsamen Straßenzirkus umgewandelt hat, viele kommen von dort in einer etwas russischen Aufmachung verkleidet hierher.

Wer es beim stehlen von Erinnerungen alles andere als leicht hat, ist mein kleiner Bruder, denn es gelingt ihm nicht zu vermeiden, dass jeder Tourist die Vorübergehenden danach fragt, wo einmal die Mauer stand. Dadurch wird das stehlen der Erinnerung an die verschwundene Mauer enorm verkompliziert. Wenn ihm auch in letzter Zeit die Behörden die Arbeit sehr erleichtern, haben sie doch die East Side Gallery rekonstruiert.
Auf diese Weise ist es viel einfacher den Touristen, während sie Fotografien von den frisch gestrichenen Graffitis machen, die Erinnerung zu stehlen. Ich muss meine Zählung der gesammelten Erinnerungen nun fortsetzen. Heute war ein denkwürdiger Tag und ich habe viel Arbeit. Wenn sie nach Berlin kommen, vergessen sie nicht mich zu besuchen.

[* Das Haus des Asterion ist eine Erzählung von Jorge Luis Borges. Erzählt wird die Geschichte des Minotaurus, Opfer des Theseus, den er seinen  Befreier wähnte, um ihn aus der Einsamkeit des Labyrinths zu erretten.]

 

Übersetzung: Nik Pitton